Pedagogía Crítica

viernes, abril 07, 2006

La marcha de los cronopios




Los cronopios viven en diversos países, como bien había indicado Julio Cortazar, rodeados de una gran cantidad de famas y esperanzas. Como se sabe los cronopios son seres anarquistoides, iconoclastas e imaginativos, algo desordenados, tímidos y ingenuos (aunque en algunas circunstancias los cronopios pueden llegar a ser crueles, se recuerda el caso del cronopio que llegó a establecer un termómetro de vidas), las esperanzas son más sedentarias (descritas como "esos microbios relucientes”) y los famas son –según los críticos que gustan de romperse las meninges en clasificaciones— los burgueses, los funcionarios; sin embargo, es cierto que cada uno de estos bichos tienen sus características propias. Sucede que en alguna universidad pública, los famas estudian para abogados o economistas, las esperanzas para bibliotecarias y acontece que los pedagogos son mayoritariamente cronopios. Un buen día los cronopios cansados de repetirse en oxidados contenidos, se propusieron olvidar lo aprendido y empezar a soñar; soñar? aviase visto semejante atrevimiento, soberana desverguenzura dijeron los tiranuelos, que como todo tiranuelo que se respete habían manejado aquel espacio en base a sus tiránicos antojos, así que los tiranuelos y tiranuelas decidieron abrir un sumario y expulsar a los atrevidos cronopios.

Entonces un grupo de cronopios sacaron sus tisas de colores (que siempre llevan consigo) y dibujaron un enorme SE ACABÓ en las paredes, aquellas inscripciones despertaron conmoción en sus compañeros famas y esperanzas que hicieron todo lo posible para ir inmediatamente a ver que paso. Estos cronopios, aunque arrebatados, estaban organizados y tomaron el teatro, furiosos, y llamaron ha asamblea general a donde esperanzas y famas, aunque incrédulamente escandalizados, acudieron a escucharlos. Tres cronopios, un fama y una esperanza, asociados espeleológicamente, constituían el comité de emergencia, entonces en medio del teatro el dirigentes cronopio levantó sus bracitos para saludar a los presentes (como saludan los cronopios: “Buenas salenas cronopio cronopio”) y luego de injurias y lágrimas informa que además de la escasez de sandwiches de queso hay también escasez de risas y abrazos, y por más que miran y miran no encuentran en las tablas de la ley que los tiranuelos les han dado, algo diferente; mírense, están tristes, dijo, y por saber aquello, ahora eran desterrados.

Los presentes, se miraron, y se indignaron, algunos se indignaron menos pero entre todos decidieron resistir, entonces las esperanzas se pusieron a formar comités, mientras los fama bailaban tregua y bailaban catala (sus bailes preferidos) y se pusieron a escribir frases combativas pero los cronopios solo se dispusieron a dibujar golondrinas, y estaba por ahí una fama miembro del comité de prensa tirando fotos, de famas y esperanzas militantemente serios aunque algunos cronopios salían en las fotos sacando la lengua. La asamblea decidido salir en marcha de protesta, rápidamente los cronopios buscaron el manual respectivo que se aconseja en estos casos, primero formar un buen “coro” de cronopios, se seleccionaron los timbre de voz para colocarlos en posiciones estratégicas, cosa que los cantos de protestan salían en dolby system, y los cronopios se entusiasmaron de tal manera que con frecuencia olvidan uno que otro estribillo del manual de cantos, o perdían todo el manual. No importa, están dispuestos a luchar por los sandwiches de queso, y por los sueños, porque si pierdes los sueños, pierdes todo lo demás.
Cronopio Rúl